La localización

En el ámbito de la traducción, se denomina localización a la modificación y adaptación de un producto para comercializarlo en el mercado meta. La localización consiste en traducir considerando los aspectos culturales de la zona geográfica donde se pretende ofrecer el producto, así como los aspectos funcionales y técnicos. Por lo tanto, la localización es la solución lingüística que permite que el documento traducido sea ameno para los lectores meta.


En general, nos resulta difícil diferenciar la traducción de la localización, pero para hacerlo hay que tener en cuenta que la localización es la segunda fase del proceso de traducción. Localizar implica analizar los elementos no textuales de los productos. En el proceso de traducción, se tratan los aspectos gramaticales y ortográficos, por lo que la adaptación de gráficos, la adopción de la moneda local, la utilización de las fórmulas apropiadas para las fechas, horarios, direcciones y números de teléfono, las opciones de colores y muchos otros aspectos culturales son parte del proceso de localización.


El objetivo de la localización consiste en reconocer las sensibilidades de los habitantes de cierta región, evitar los problemas con la cultura o los hábitos y entrar en el mercado teniendo en cuenta sus necesidades y deseos. En menor o en mayor medida, la localización se requiere en todos los encargos de traducción, ya que siempre hay que considerar la audiencia. Sin embargo, existen ciertos productos en los que la localización es indispensable, como por ejemplo, la traducción de folletos, cartelería, crucigramas, videojuegos, software y todo tipo de material publicitario, pues estos documentos contienen una carga cultural que puede verse comprometida con una simple traducción.


Para abordar un proyecto de localización, el traductor debe contar con herramientas de traducción asistida y específicas de la localización. Entre las herramientas de traducción asistida, se encuentran las memorias de traducción y los gestores terminológicos. Hoy en día, es casi imposible afrontar un proyecto de localización sin contar con estos instrumentos. Las memorias de traducción más conocidas en el mercado son SDL Trados, SLDX, Wordfast y Déjà Vu. Por otro lado, las herramientas específicas de localización se dirigen al trabajo con software, ya que permiten extraer texto traducible del código y ofrecen una interfaz visual de contenido localizado. Los programas de este tipo más conocidos en el mercado son SDL Passolo y Alchemy Catalyst.


Por otro lado, existe un proceso que se relaciona directamente con la localización: la internacionalización. A diferencia de la localización, la internacionalización intenta adaptar el texto para que sea entendible para la mayor cantidad de audiencias posible.


En conclusión, la localización es indispensable a la hora de publicitar un producto en una región geográfica determinada. No solo considera cuestiones terminológicas, sino que también tiene en cuenta la forma de dirigirse a la audiencia. Cuando localizamos, debemos cuidar el vocabulario que usamos, ya que algo que es totalmente aceptado en una cultura puede ser ofensivo en otra. Por eso, lo recomendable es que la persona que localice esté sumergida en la cultura meta. Existen casos en los que ciertos productos fracasaron en un mercado porque no se adaptó a las necesidades de los clientes potenciales. Este es un claro ejemplo de la importancia de la localización y la razón por la que debería aplicarse a todos los productos.