Una de las principales herramientas que utilizan los traductores son los procesadores de texto. En la actualidad existen dos líderes en el mercado: Microsoft Office y Google Docs. Si bien ambos nos ofrecen funciones similares, podemos encontrar marcadas diferencias. La principal es la forma de almacenamiento. Office es un software, por lo que hay que instalarlo en nuestro disco duro para poder usarlo, mientras Google Docs es un procesador en línea y se debe acceder a él desde un navegador web. De igual manera, los documentos que creamos con Office se guardarán en nuestra computadora, mientras que los creados con Google Docs se guardarán en la nube, aunque podemos descargarlos en nuestra PC, si así lo deseamos.
Otra de las principales diferencias entre estos procesadores es el costo de acceso. Para instalar el software de Office se debe pagar una licencia, cuyo valor varía según el servicio elegido. Luego de pagar, tendremos acceso a los principales programas de Office, entre los que se encuentran Word, PowerPoint y Excel. Por otro lado, el acceso a Google Docs es gratuito, pues solo se necesita una cuenta de Gmail para suscribirse. El servicio es muy similar a los programas de Office mencionados, ya que podremos acceder a procesadores de texto, presentaciones y plantillas de cálculo. Sin embargo, hay que destacar que las funciones de Office son mucho más completas y nos permiten editar y diseñar nuestros documentos con mayor libertad.
Una de las ventajas de Google Docs es que nos permite compartir nuestros archivos con otros usuarios para que ellos puedan visualizarlos, editarlos y hacer sugerencias. Todos los usuarios pueden ver los cambios en tiempo real. Esta característica es muy útil para proyectos en los que hay varias personas involucradas. Además, esta función se complementa con una sala de chat, que nos permite interactuar con los demás colaboradores que estén conectados. Si bien esta es una de las funciones más destacadas de esta plataforma, como traductores, debemos ser precavidos al usarla, ya que muchas personas se dedican a hackear estos sitios. Si estamos trabajando con material confidencial, lo mejor es no arriesgarse a subir esta información en procesadores almacenados en la nube porque hay más posibilidades de que intrusos accedan a ella.
En conclusión, los traductores debemos informarnos sobre los servicios que estos procesadores nos ofrecen y decidir cuál es mejor para cada actividad. Como hemos visto, ambos tienen características únicas y hay que aprender a sacarles el mayor provecho posible a cada una. Si aprendemos a usarlos, veremos que tanto Microsoft Office como Google Docs son muy útiles y no hay razón para usar solo uno de los dos. La mejor opción es adaptarlos a nuestras necesidades y usarlos en conjunto cuando sea posible. Por ejemplo, si debemos hacer un informe en grupo, lo ideal sería hacer la base en Google Docs y luego descargarlo para terminar de editarlo en Word. De esta manera, podríamos aprovechar todas las funciones que tenemos a nuestro alcance, sin necesidad de limitarnos a una sola.